Domingo, 05 de Septiembre de 2010
Eurovisión
Soraya, Cantante, Representante de RTVE en el Festival de Eurovisión

«Este año habrá borrón y cuenta nueva»


La cantante Soraya representará a RTVE en Eurovisión

MADRID. La artista extremeña representará a España, con la canción «La noche es para mí», en la 53ª edición del Festival de Eurovisión, que se celebrará el próximo 16 de mayo en Moscú. Soraya irradia ilusión y asegura que «este año ganamos, el que quiere puede»

-¿Esperaba ganar?

-No esperaba ganar porque en el momento que el jurado me dio diez puntos y a Melody doce pensé: «Aquí no tengo nada que hacer». Me sorprendió todo porque teníamos una lista de quienes podían quedar los primeros y no dimos una. Fue un poco inesperado para todos.

-¿Pensaba que esos doce puntos no eran para usted?

-Rezaba porque me dieran los doce del público pero me parecía muy difícil porque había gente, como Santa Fe o Mirela, con club de fans muy potentes.

-¿Qué ambiente había entre bambalinas?

-Muy relajado. La música es una terapia y amansa a las fieras. Cuando iba uno a cantar, al volver se le aplaudía. Nos dábamos consejos unos y otros. Ha sido distendido y bonito.

-¿Va a pedir consejo a otros candidatos españoles que ya hayan estado en el certamen?

-Con D´Nash estoy en contacto. De todas maneras tampoco me quiero influenciar mucho porque cada año es diferente. Este año lo veo como un borrón y cuenta nueva después del anterior. Quiero ir con otras ideas y seguir mis intuiciones que he estado siguiendo estos cuatro años, y no me ha ido nada mal. Quiero seguir mis propias ambiciones.

-Muchos «eurofans», después de Chikilicuatre, parece que la ven como la salvadora...

-Es curioso, vuelvo a decir lo de mis intuiciones. El año que participé en «OT», el anterior había sido un fracaso y quedé la segunda. Confío en que la historia se vuelva a repetir pero no para quedar en la segunda posición sino en la primera. Espero que me vean no como una salvadora pero sí como una persona llena de energía con muchas posibilidades, esperanzas y que me voy a sacrificar lo máximo posible para traernos a España ese premio que tanto esperamos desde hace más o menos 40 años.

-¿Es posible vencer el bloque de países que se votan entre sí?

-Llevamos un tema muy potente, con una puesta en escena brutal y un buen directo. Con ese 50 por ciento del jurado y 50 por ciento del televoto va a ser algo muy justo. Viendo el panorama que hay ahora mismo las baladas no van a ganar por tercer año consecutivo. Este año quieren frescura y caras nuevas.

-¿Conseguirá que se recupere la ilusión por Eurovisión?

-En ello estoy. Por eso abogo para que seamos más positivos, que creamos que podemos ganar ya que así es la única manera de salir de ese bache temporal.

-Es una artista consagrada, ¿no es un riesgo presentarse a Eurovisión?

-Sí, pero me encantan los riesgos. Vine de un programa en el que me jugaba el pellejo todos los jueves, he pasado por una selección y votaciones de nuevo. Ahora miro atrás y digo: «Fíjate que sacrificio pero ha merecido la pena». Cuatro años no es suficiente para ser una artista. Quiero aprender, llenarme de más cosas para poder ofrecer a mi público. Eso sólo lo hace el luchar, participar en todo lo que se pueda. Aquel artista que no se presenta a Eurovisión es porque le da miedo perder pero si supieran el medio de promoción que es y las puertas que abre a Europa se presentarían, pero a nadie le gusta perder. Yo he arriesgado y me ha salido bien.

-Sus fans abarcan un amplio abanico de edades, ¿cómo lo hace?

-Eso va un poco con la persona y la carrera musical que llevo. Con el disco de los ochenta me afiancé a un público un poco mayor. Es cierto que, de alguna manera, puedo tener 13 años o aparentar cuarenta. Creo que me adapto bastante bien al tipo de persona que me esté escuchando y eso la gente lo valora.

Soraya llevará tres bailarines, que hacen acrobacias, y dos coristas femeninas que cantan y bailan







Soraya Arnelas, representante de RTVE en Eurovisión

MADRID - El tono de Eurovisión ha dado todo un vuelco. De la parodia y el pitorreo de Chikilicuatre se ha pasado a la intensidad de Soraya, vencedora del proceso de selección y entregada a la causa. La extremeña se impuso el sábado a Melody, la otra favorita. RTVE no desvela cuántos SMS (o televotos) se emitieron, pero sí que Soraya recibió un 10% más que la sevillana.

Nacida en Valencia de Alcántara (Cáceres) hace 26 años, Soraya quedó segunda en la edición de 2005 de Operación Triunfo, aunque muchos la conocen por su forma de cantar el tema Vivo por ella durante el concurso (busquen "Poyeya" en YouTube). Tras su paso por OT, Soraya ha publicado cuatro discos. Ayer, durante su presentación oficial, se mostró pletórica. Y los eurofans, que la llaman la candidata del consenso, la Barack Obama de Eurovisión, también. Soraya contó que el 16 de mayo actuará en Moscú con ropa interior negra ("me da suerte") y que se llevará en la maleta una bandera de Extremadura.

Pregunta. ¿Por qué se presentó a Eurovisión?

Respuesta. La compañía quería que lo hiciera, pero yo me negaba a pasar otra vez por un proceso de selección. Perder te puede perjudicar y no quería arriesgarme. Me animé por el apoyo de mis fans.

P. ¿Ha pasado nervios?

R. ¡Buf! Tengo una contractura en la mandíbula que flipas.

P. Las galas han tenido muy mala audiencia.

R. Porque era sábado, había fútbol, eran carnavales...

P. ¿Qué opina de Melody?

R. El sábado estuvo espléndida. Lleva muchos más años que yo en esto y me rindo ante ella.

P. ¿Y de Chikilicuatre?

R. Yo soy muy profesional con mi trabajo. Lo cómico lo dejo para casa.

P. ¿Qué supone para usted haber sido seleccionada?

R. Es una palmada para seguir luchando y no os voy a fallar. Soy una máquina de trabajar y me voy a volcar al 100%. Una artista se debe a su público.

P. ¿Le molesta que la llamen triunfita?

R. Triunfita viene de la palabra triunfo. Y sí, yo soy Soraya de Operación Triunfo.

P. Tiene una corazonada...

R. Mi corazón y mi cuerpo me dicen que voy a ganar. Pero necesito la energía y el apoyo del público. Si siendo azafata de vuelo y sin tocar ningún instrumento he llegado hasta aquí, imagínate si todos unimos nuestra energía. Soy de Extremadura, tierra de conquistadores.

P. ¿Y cuáles son sus bazas?

R. Una estética fuera de lo normal para una española, una canción con fuerza y un estribillo que se pega que no veas.





La elección de Soraya para ir a Eurovisión se llenó de emoción y resbalones

Una gala entre bayetas y relevos de fans


Soraya no ocultó su alegría al saberse ganadora de la final

BARCELONA - Melody, 22 puntos. Soraya, otros 22. Eurovisión, propensa a las votaciones soporíferas, se decide en España en un duelo de infarto. El jurado se decanta por la sevillana. Algunos hooligans gritan «¡Tongo!». La audiencia prefiere a la ex triunfita. Alaska pone cara de póker y anuncia que gana el voto de calidad de la gente. Pero, si se consulta el reloj, algo no concuerda con tal cúmulo de emociones: hace rato que dieron las dos de la madrugada. Y, por supuesto, no todo lo ocurrido se ha visto por la tele...

En el Teatro L'Aliança de Poblenou, Barcelona, la noche del sábado alteraba cualquier biorritmo. TVE tuvo que esmerarse para cuadrar una jornada que, dejada a la deriva, podría haber acabado al amanecer. Es lo que tiene concentrar tres galas en una -semifinal, repesca y final- por falta de audiencia. De las 450 personas que se apiñaron en lo que fuera un casino del siglo XIX, 80 pertenecían a la organización, obstinada en evitar que, por encima de las dos favoritas, venciera el sueño. En el interior, un regidor con aires marciales despertaba a cualquiera con sus prohibiciones a diestro y siniestro: «No quiero oír nada de Los Vivancos», «No subáis las pancartas, que tapáis a Alaska»... La propia presentadora avisaba: «Café, bebidas isotónicas y mucha paciencia».

Había que ganar espacio y tiempo, así que la semifinal que faltaba se resolvió a toda velocidad, es decir, a medianoche. Hasta ahí bien. Anuncios y... todos los fans de los grupos eliminados fuera. Rápido. Eran 30 por candidato. Y fuera esperaban desde seis horas antes los de los finalistas. Relevos de seguidores. Y de cantantes para ceder el camerino a los siguientes.

Se suponía que llegaba la anunciada repesca, pero, cosas del directo y del tiempo, la posibilidad de votar de nuevo desde casa desapareció por arte de magia. Alaska se autodesignó el «hada buena» y clasificó a los dudosos. Una cosa menos.

El Festival iba de duelos: el de Soraya contra Melody, el de TVE contra el tiempo y el de los tacones con el suelo de un escenario que más bien parecía una pista de patinaje. Los culpables: La La Love You, que actuaron los primeros entre los finalistas y marcaron al resto de los candidatos a ir a Eurovisión con su huella. La razón: una tarta que arrojaron durante su puesta en escena.

Desde ese momento, problemas de equilibrio. Mientras Alaska hablaba en directo, fuera de plano, cuatro encargadas de la limpieza se afanaban en secar la superficie, como si de un partido de baloncesto se tratara. El calzado tampoco ayudaba, mucho tacón, incluido el sector masculino, desde los bailarines de Isi hasta el invitado Mario Vaquerizo, voz de Nancys rubias y, casualmente -o no-, pareja de la presentadora de la gala.

Todos temieron por su integridad... Melody, además, se quejó. Escarmentada por los despropósitos de su semifinal, le arrebató un trapo a una de las limpiadoras, mientras hacía ostensibles gestos con la mano que podían significar ¡Tela! o ¡Ya os vale!.

Soraya, con su diminuto vestido, ni se inmutó (o disimuló). La conjura de La noche es para mí vaticinó otra operación triunfo de la extremeña. Amante de la Luna, de Melody, también con nocturnidad en el título, quedó como oda a los insomnes, ésos que la relegaron a la segunda plaza.

Unos apostaron por la superstición (Noelia Cano con Cruza los dedos); otros se confiaron al Altísimo, como Santa Fe, aunque su letra (Esas nalgas quieren algo más que samba...) sonaba terrenal. En resumen, mucho ritmo latino de los de batir palmas y dejar sensación de déja vù. España, de pachanga.

Para bien o para mal, la elección de representante se ha profesionalizado de pantallas a fuera. Empezando por el sistema de votaciones. Y cantando en inglés con mejor acento que Rosa. Adiós a el chiki-chiki se baila así, hola a C'mon and take me/ C'mon and shake me ¿Diferencias? En teoría, todas. En la práctica, el 16 de mayo en Moscú.

Melody(a) de verano

Si Soraya fue la cara, Melody representó la cruz. Sólo ensayó el pasado jueves con sus nuevos bailarines, sustitutos de Los Vivancos, pero defendió con rabia su canción 'Amante de la Luna'. Tampoco la final, sobre un terreno impracticable, fue noche para virtuosas coreografías. «¿Qué aporto a un festival internacional? Yo tengo las raíces. Algo hay en los españoles que gusta hasta a los japoneses», clamaba desafiante minutos antes de la actuación definitiva. Al final, el público desechó lo cañí, aunque el jurado la prefiriera. Siempre quedará la canción del verano.

Soraya (Representante de España en Eurovisión) «Este año ganamos el Festival»
 
BARCELONA - Era cosa de dos y, en una final reñida hasta el último suspiro, Soraya se llevó el gato al agua. Ofrece una canción bailable, pegadiza y con estribillo en inglés. La ex concursante de OT, antes de que todo acabara, sólo pudo gritar: «¡Gracias, España!».Después, sí se desahogó.

Pregunta.- ¿Veía ganadora a Melody?

Respuesta.- No veía a Melody ganando, veía a Santa Fe, que se han comido el escenario.

P.- ¿Cree que a ella le ha perjudicado la retirada de Los Vivancos?

R.- A ninguno nos gustaría que nos dejaran tirados a última hora.Es un arma de doble filo, la gente también podría haberla apoyado más por esto.

P.- ¿Qué se han dicho al conocer el resultado?

R.- La he buscado con la mirada y después me he ido a por ella, por mucho que se haya hablado de las rivalidades...

P.- ¿Usted también ha sufrido en el escenario?

R.- He tenido dos problemas. Uno cuando me he subido a una plataforma: el suelo está muy deslizante. Luego, se me ha ido un pie.

P.- El sistema de voto no le ha favorecido precisamente...

R.- Es justo que haya profesionales que te valoren y que España termine decidiendo. Si hubiese sido por el jurado, no habría ganado. Por mi público, he ganado.

P.- Si esto es un sueño hecho realidad, ¿qué fue ser finalista de OT?

R.- Lo más bonito que me ha pasado. Todo va por escalones. Para mí también era un sueño ser azafata de vuelo. El próximo es ganar Eurovisión.

P.- ¿En qué se parece al último representante [Chikilicuatre]?

R.- Iba a decir que en la pasión por la música, aunque era un actor, así que tampoco... El año pasado fue un momento de confusión para Europa, después de la victoria de Lordi. Pero nos hemos dado cuenta de que había un límite. En Eurovisión lo cómico no gusta.

P.- ¿Piensa ya en Moscú?

R.- No sé ni qué día es hoy, pero lo recordaré el resto de mi vida. Este año ganamos el Festival. Ya está bien de negativismo.





La extremeña, con la spanglish «La noche es para mí», consigue el pasaporte a Moscú después de un empate con Melody

Soraya, una disco-diva a Eurovisión


Soraya, en la noche del sábado, en plena actuación

MADRID. El billete a Moscú se lo disputaban dos divas: Soraya (disco-diva) y Melody (polígono-diva). La final lo confirmó. Las dos cantantes de pata negra (de pata negra) empataron. El jurado eligió a la morena primera y a la rubia, segunda. El público, con sus llamadas, prefirió invertir el orden. No tuvieron que tirarse penaltis: en caso de igualdad valía más el voto del público, que para eso paga el teléfono.

La larguísima gala era un trocito de Eurovisión, salvo por esos clips a lo «Sigue soñando» (ver a Manolo Gómez Bur impresionaba). La disposición del escenario (aunque chiquitito) con los fans y las cámaras en el backstage (aquí se llamaba chillout) eran muy eurovisivos. Como también las canciones y las puestas en escena. Es como si de pronto nos hubiéramos puesto en modo ucraniano a ver si nos hacen caso. Y no es sólo que lo de Soraya sea tan parecido a lo de Helena Paparizou cuando ganó en 2005 (aunque Soraya enseña más). Había que ver también ese cambio de ropa de los Santa Fe (de un traje de chaqueta gris al disfraz de Eduardo Manostijeras). O a los bailarines de Isi, que no habrían sido aceptados ni en una carroza del Orgullo Gay por pasarse de afeminados.

Mención especial merece Alaska, que ha pastoreado esta insoportable pesadez (y hasta a Uribarri y su bufanda verde) con solvencia. Y si mereció la pena aguantar hasta más allá de las dos de la madrugada fue por ver la actuación de Nancys Rubias. Por Mario Vaquerizo, su mono. su sobaco al fresco (no sé si era tipo loden o es que se le rompió, como los tirantes a Soraya). ¡Y esos contoneos por el escenario! Ya pueden aprender los coristas de Isi. ¿Cómo hemos estado tan tontos para no mandar a Mario Vaquerizo a Eurovisión? Si queríamos una diva, nadie mejor que el marido de Alaska.





La artista venció a Melody gracias a los votos de la audiencia

Soraya, a Eurovisión


Soraya, durante su actuación de la final

MADRID - Rodolfo Chikilicuatre ya tiene relevo en Eurovisión. Sin tupé ni Buenafuente como padrino, pero con un vestido que más que entrever, a punto estuvo de dejar todos sus encantos al descubierto, Soraya se ganó el sábado por la noche su pasaporte a Moscú para el próximo 16 de mayo. Más de tres horas y media de gala tuvieron que padecer los espectadores que se empaparon del duelo entre la triunfita y Melody. «Tenemos un empate», advertía Alaska a las dos de la madrugada, cuando recopiló el televoto del público y el veredicto de un jurado que encabezó José Luis Uribarri. Finalmente primó la decisión de los espectadores a favor de la extremeña sobre el parecer de los expertos, que apostaban por la ex niña de los gorilas. Abandonada por Los Vivancos y marcada por los fallos de sonido, la ahijada artística de El Fary supo presentar a contrarreloj una «performance» fiel al espíritu cañí de su canción. Pero no fue suficiente. Soraya, con su «look» a lo Kate Ryan, su sinusitis a cuestas y una canción de las que les funcionan a Turquía y Grecia en el festival, se vengó a última hora de Melody que venció en diciembre en la preselección por internet.

Uribarri: «Bien»

«Estaremos muy bien representados en Moscú, Soraya tiene fuerza, garra y una gran vocación de artista, además la calidad del tema que presenta es bastante aceptable», aseguraba ayer Uribarri a LA RAZÓN, todavía sin tiempo para recuperarse del telemaratón. ¿Mejor que con el baile del chiki-chiki? «Por supuesto, son completamente distintos», sentenció sin disimular la risa el catedrático de la cosa eurovisiva que aplaudió la iniciativa de TVE de ofrecer «una plataforma para que los jóvenes artistas puedan darse a conocer».

Lamentablemente, la audiencia no parece haber captado este mensaje. Con la elección de Soraya y su tema, «La noche es para mí», la Corporación da carpetazo a una apuesta ambiciosa que se ha topado con la indiferencia de la audiencia.

Tras el aluvión de votos en myspace.com -casi seis millones- llegó el batacazo de las galas televisivas: 6,5 por ciento de cuota y 747.000 de espectadores en la primera, 6,3 por ciento de cuota y 912.000 de espectadores en la segunda. TVE decidió entonces precipitar el final de la carrera y condensar en una única noche la tercera semifinal y la final, mientras Mario Conde daba vueltas en La Noria. El resultado: un programa interminable que hizo mella en los concursantes y que volvió a dejar al descubierto las carencias técnicas de sus organizadores. Si en la primera gala, un concursante tuvo que ser atendido de una fractura en el brazo y la muñeca tras caerse del escenario, ayer la propia Soraya y varios bailarines estuvieron a punto de besar el suelo, emulando a las chicas de Chikilicuatre, después de que el grupo indie «La, la, love you» esparciera una tarta. Sustos aparte, la cadena pública al menos está a tiempo de enmendar su decisión de dejar en tierra a Uribarri y permitir que retransmita el festival. Por el bien de esa audiencia que se les ha escapado de las manos.

La triunfita, «secuestrada» por TVE

Como si se tratara de preservar una exclusiva sobre una folklórica de relumbrón, TVE prohibió a Soraya Arnelas hablarpara medios ajenos a la casa desde el instante en que se supo que representará a nuestro país en Eurovisión. Claro que ni Soraya tiene pinta de coplera, ni el caché de sus declaraciones son para guardarlos cual Gollum. La cordialidad y disponibilidad que siempre ha mostrado la extremeña desde que hace cuatro años saliera de la academia de «O.T.», incluso cuando el «Tomate» le atizaba con el asunto «poyeya», se esfumó ante la decisión de la Corporación pública, que sólo permitió que se escuchara de ella, tras conocerse su victoria, un «Gracias España» mientras su escote amenazaba con rebelarse y dejar una imagen para el recuerdo de Sabrina.





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