Domingo, 05 de Septiembre de 2010
Digital+
'True Blood' regresa este domingo a Canal + con más dosis de sangre y pasión

Muérdeme mucho, segunda parte


Anna Paquin y Stephen Moyer, intérpretes de Sangre fresca

Madrid - Camarera de Louisiana que lee la mente conoce a vampiro caballeroso y se enamora. Este es el punto de partida de True Blood (Sangre fresca), la serie basada en Los misterios de los vampiros del sur (Suma de letras), de Charlaine Harris, y cuya segunda temporada preestrena Canal + este domingo 27 de diciembre (22.00). El estreno oficial será una semana más tarde, el lunes 4 de enero a las 21.30 (se podrá ver también en alta definición a través de Canal + HD).

Como en la primera, que llegó a tener una audiencia de siete millones de espectadores en Estados Unidos, hay sexo, yugulares perforadas y litros de sangre real y, también, artificial. Esta última, creada por científicos japoneses y bautizada como la serie, permite a los no muertos alimentarse sin necesidad de succionar a humanos, y, como consecuencia, integrarse en la sociedad.

El rechazo de ciertos sectores religiosos ante estos nuevos y cetrinos ciudadanos ocupa parte del argumento de la entrega. Pero la trama principal se centra en la lucha entre dos vampiros por el amor de Sookie, la telépata humana interpretada por Anna Paquin. La actriz ganó un Emmy por este papel y un Oscar a los 11 años por su trabajo en El Piano.

Por un lado está el decimonónico Sam (Stephen Moyer) y, por otro, el que pretende levantarle la novia: el mucho más peligroso, poderoso y viejo (en años fallecido, que no en apariencia) Eric. "Es un cazador implacable, pero no puede evitar sentirse atraído por el lado misterioso de la protagonista", explica por teléfono el actor que le da vida: el sueco Alexander Skarsgård.

Además de esta tensión emocional a tres bandas, hay sexo explícito en forma de bacanal sobrenatural, humor políticamente incorrecto y una escena -sobre una azotea y al amanecer- que merece un lugar en la historia del género vampírico.

La primera temporada acabó con la resolución del misterio alrededor del crimen de varias mujeres por parte de un asesino en serie, pero dejó en el aire un nuevo enigma: el descubrimiento de un cadáver en un coche. Con estos argumentos, la segunda temporada de True Blood se ha convertido en la más vista de la cadena estadounidense HBO desde la última entrega de Los Soprano en 2007.

Skarsgård tiene su teoría: "El secreto está en el equilibrio: es sexy, dramática, divertida, escalofriante y tiene unos diálogos de muchísima calidad". Detrás de ellos y de todo el proyecto está Allan Ball, creador de la premiada serie A dos metros bajo tierra y ganador de un Oscar como guionista por American Beauty. Una garantía de éxito, si es que eso puede existir en el mundo de la televisión.

En las audiencias y popularidad de la serie también pesa la pandemia vampírica desatada por la saga Crepúsculo. Al calor de los 400 millones de dólares (278 millones de euros) que recaudó la primera adaptación al cine de las novelas de Stephenie Meyer, se produjeron series como la canadiense Blood Ties (Calle 13), en la que una investigadora privada se enamora de un vampiro de 500 años, hijo ilegítimo de Enrique VIII para más señas. O la desaparecida Moonlight, donde el vampiro es el investigador privado y su partenaire, una periodista de sucesos. La última apuesta protagonizada por chupasangres, The Vampires Diaries, llegó en septiembre a Estados Unidos y se estrenará el 11 de febrero en España, en TNT. Inspirada en la saga Crónicas Vampíricas (Destino), de L. J. Smith, está ambientada en un instituto, trata de una historia de amor a tres bandas (entre dos hermanos vampiros y una humana) y es tan casta como Crepúsculo.

Poco que ver con la carnal True Blood, bastante más cercana a la carnal y longeva Buffy cazavampiros (La2), que se estrenó en 1997 y resistió siete temporadas en antena. Pero, como argumenta Skarsgård, colmillos son colmillos: "Sea cual sea la versión, los vampiros son siempre atractivos, sabios y tienen ese punto excitante de que pueden protegerte y, al mismo tiempo, pueden matarte".





Canal + estrena 'Life', la nueva superproducción sobre naturaleza de la BBC

130 historias de superación animal


Esta camaleona que vaga por el desierto en busca de novio centra una de las historias de Life

Madrid - Los seis renacuajos de una diminuta rana rojiza que no mide más de dos centímetros se están muriendo: apenas queda agua en su pequeña charca, están los unos encima de los otros, no pueden respirar. Hay que actuar rápido. Así que la ranita se coloca al lado de la charca y uno de los renacuajos, que lo está pasando mal, trepa rápidamente a su espalda. La rana emprende entonces el ascenso saltito a saltito de un árbol que para ella es del tamaño del Empire State Building. Varios metros más arriba encuentra un hueco seguro en el que depositar a su renacuajo y después uno de sus huevos sin fecundar, para que su pequeño tenga con qué alimentarse. Sano y salvo. La rana emprende el descenso con prisa. Tiene que repetir la operación otras cinco veces para salvar al resto de su prole.

130 historias como la anterior tejen la serie Life, la nueva superproducción de la BBC que hoy estrena Canal + -y que se emitirá a las 14.30 de lunes a viernes en Canal+ y Canal+ HD (diales 1 y 111 de Digital +)-. Una serie en la que han participado en torno a un millar de profesionales (entre cámaras, productores, técnicos y expertos) y que cuenta con un presupuesto de 15,8 millones de euros. Han sido necesarios 3.000 días de rodaje para completar la serie: un mínimo de dos semanas para las historias más sencillas y hasta tres meses para las más complejas.

En Life, los animales se convierten en estrellas. Sus historias están narradas de forma que el espectador establece un vínculo emocional con cada protagonista. Con los pequeños monos capuchino que están aprendiendo a partir nueces como hacen sus padres, pero que no les sale. O con la foca que intenta sobrevivir al ataque coordinado de un grupo de orcas pegada a un pequeño bloque de hielo. O con el búfalo que sufre, durante diez días, el desasosegante acecho de un grupo de dragones de komodo pacientes y hambrientos.

Durante cuatro años, la multipremiada Natural History Unit de la BBC (autora de Planeta Tierra) ha visitado todos los continentes y diversas clases de entorno en busca de historias sorprendentes sobre la lucha por la supervivencia animal. Life se compone de diez episodios de una hora cada uno. Tres de ellos abarcan varios grupos de animales (Desafíos de la vida, Cazadores y cazados, Vida en las profundidades) y los otros siete se centran cada uno en un tipo (Reptiles y anfibios, Mamíferos, Peces, Aves, Insectos, Plantas y Primates). "Queríamos que el espectador entienda la lucha que afrontan los animales cada día, todo ello filmado con técnicas muy innovadoras", explica Simon Blakeney, un naturalista británico que ha trabajado en tres episodios de la serie y que viajó a Madrid para presentar la serie documental en el Museo de Ciencias Naturales. "Hemos buscado conductas extremas y hemos convertido a los animales en protagonistas, rodando desde su perspectiva. En mi opinión se ha logrado un gran impacto visual y emocional. Muchos de estos comportamientos se conocían, pero hasta ahora nunca se habían grabado", explica Blakeney. "Hubo biólogos que lloraron de emoción. Ha sido un trabajo de ensueño que bien vale las miles de horas de vuelos que implica".

La serie, producida por Martha Holmes (Planeta Azul) y con Mike Gunton como productor ejecutivo (Galápagos), se podrá ver de forma dual. Quien opte por seguirla en versión original, oirá la voz del genial David Attenborough, el naturalista y divulgador científico británico, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2009.





La programación de Canal + para 2010 girará alrededor del evento deportivo, el cine de estreno y las series

Los 64 partidos del Mundial de Suráfrica, en Canal + Liga


The Pacific, superproducción de HBO que se estrenará simultáneamente en EE UU y España

Madrid - Cine de estreno, multipremiadas series y deporte en exclusiva. Sobre estos tres ejes pivotará la programación de Canal + para el próximo año. Además, en 2010, la cadena premium de Digital + cumplirá dos décadas desde su nacimiento con el claro objetivo "de seguir siendo una televisión entretenida, divertida y de calidad; un valor para refugiarse en los tiempos de la multioferta", según Álex Martínez Roig, director general de contenidos y compras de derechos de televisión de pago.

- Deportes. "El año nuevo llega con lo mejor de cada género", opina Miguel Salvat, director de Canal +. Y el Mundial de Suráfrica, que arrancará el 11 de junio, se erige como el acontecimiento deportivo más importante de 2010. Carlos Martínez, director de Deportes de Sogecable, señala que la competición tiene muchos motivos para ser una cita especial, entre ellos, que es la primera vez que un mundial se organiza en el continente africano. Y otro: que España acude además con el título de campeón de Europa. Canal + Liga, la última incorporación a la oferta de deportes de Digital +, ofrecerá la totalidad de los encuentros -64- con la calidad de imagen y sonido propia de la Alta Definición. Además de los encuentros, el canal que nació en agosto y cuenta ya con 700.000 abonados ofrecerá las mejores jugadas, la trastienda del torneo, las declaraciones de los protagonistas y un largo etcétera. Cuatro, por su parte, retransmitirá el partido inaugural, todos los que juegue la selección española y la gran final. Pero los abonados también podrán disfrutar de la NBA, con los hermanos Gasol; Wimbledon, la Ryder Cup de golf o la liga Asobal de balonmano.

- Series. The Pacific es la estrella del año. Para Salvat, "no sólo cumple con todas las expectativas sino que las supera". La última e impecable superproducción de HBO se estrenará el 15 de marzo simultáneamente en Estados Unidos y en España. Esta miniserie de 10 episodios, producida por Steven Spielberg, Tom Hanks y Gary Goetzman, se instala en uno de los grandes escenarios de la II Guerra Mundial: el Pacífico. Basada en las memorias y testimonios reales de marines que participaron en el conflicto dispone de un presupuesto de 140 millones de euros, lo que hace de ella "la serie más cara de la historia de la televisión", apunta Salvat. Los aficionados a la ficción no pueden permanecer indiferentes ante Mad men, Los Tudor, Crash o Hung, Los pilares de la Tierra o la serie de Millennium.

- Cine. Además de la ceremonia de los Oscar 2010 en exclusiva, la cartelera de los próximos meses incluye la triunfadora Slumdog millionaire, la sorprendente cinta El curioso caso de Benjamin Button con Bratt Pitt, la última de Almodóvar (Los abrazos rotos) y las dos primeras entregas de la trilogía Millennium, de Stieg Larsson. "La tercera llegará en 2011", adelanta Salvat. El intercambio, The reader o Mi nombre es Harvey Milk son otras películas que se estrenarán en 2010.

- Documentales. Al estreno el próximo lunes de la espectacular Life, objetivo sobrevivir, que revela las conductas más sorprendentes del reino animal, se sumará, entre otros, Man on wire, Oscar a la mejor película documental. Cuenta la aventura de un joven francés que en 1974 cruzó ilegalmente las Torres Gemelas de Nueva York sobre un cable de acero.







Dexter Morgan (Michael C. Hall), ejerciendo su pasatiempo favorito

Michael C. Hall y Jennifer Carpenter, protagonistas de Dexter, aprovechan la primera escala en su luna de miel —Madrid— para cantar las bondades del psicópata más célebre de la televisión actual. Compartimos su intimidad y salimos ilesos del trance.

MICHAEL C. Hall escudriña a través del cristal de su copa. Intenta averiguar el porqué del intenso rojo de un tinto de La Manchuela, una de las denominaciones de origen más pujantes de Europa. Atiende a las explicaciones de un experto sumiller con el mismo gesto de concentración con que Dexter, el asesino que encarna en la ficción, atesora las gotas de sangre de sus víctimas que guarda como trofeo. Lleva tres días en Madrid y confiesa que le cuesta mantenerse sobrio. “¿Cómo lo hacéis para seguir este ritmo? Anoche estuvimos tomando tapas y hoy no es ni mediodía y ya me estoy emborrachando”. Y añade con cara de no bromear: “Te aseguro que si alguna vez Dexter tiene que huir de la justicia, se instalará en España”.

Poco extraña. Según aterrizó, acudió a un estreno masivo de la tercera temporada en la Gran Vía (“jamás pensé que aquí la serie tuviera fans tan entregados”) y tras esta entrevista tiene previsto acudir al encuentro Real Madrid-Liverpool F. C. junto a su flamante nueva esposa, Jennifer Carpenter, su hermanastra en la ficción. “Sigo algunos deportes, sobre todo de la Liga Nacional de Fútbol Americano. Hasta jugué una temporada cuando estaba en el instituto. Y ahora soy la envidia de todos mis amigos, porque Jennifer comparte mi afición. Me dicen: ‘Tío, ¿a tu mujer le gusta el fútbol? ¿Y cuando lo ve no actúa como si te estuviera haciendo un favor?”, ríe.

Jennifer Carpenter, una aguerrida poli en la serie, lo refuta desde una suite del Palace. “También estamos enganchados a Damages. La última huelga de guionistas ha sentado bien a nuestras teleseries, se atreven con nuevas fórmulas; y en eso Dexter ha tenido mucho que ver”. En la primera parada en su luna de miel, a Carpenter le reservaron asiento en un desfile de moda. “Ion… Ion…”. ¿Fiz? “¡Sí! No tenía ni idea de quién era, pero me pareció muy guay”. Antes de continuar a Barcelona, les espera la obligada visita al Museo del Prado, a la expo de Francis Bacon. “¿Sabías que la estética de El exorcismo de Emily Rose se inspiró en sus pinturas?”. Carpenter ha sido Emily Rose (papel por el que, por cierto, ganó su primer premio, a la “actuación más terrorífica”, en los MTV Awards) y también la réplica americana a Manuela Velasco en Quarantine, el remake de [REC]. Cualquiera diría que se siente atraída por el lado oscuro… “Lo cierto es que durante un tiempo, debido a mis aclamadas contorsiones demoniacas, mucha gente pensó que era incapaz de hacer otra cosa”, bromea.

Hasta que apareció Dexter, el personaje creado por el escritor Jeff Lindsay, analista de sangre de la policía de Miami por el día, metódico asesino de asesinos por la noche, que acaba de confirmar su continuidad en parrilla hasta una quinta temporada. En esta tercera, el círculo se estrecha aún más en torno al protagonista, que juega a compartir sus andanzas con un cómplice y perfilarse como padre de familia.

A Michael C. Hall no le gusta revelar demasiados detalles para no romper la tensión, pero sí cuenta que para acceder a este rol tuvo que liquidar antes del imaginario popular a David Fisher, el director de funeraria gay de A dos metros bajo tierra. “La primera víctima de Dexter fue el propio David Fisher, un papel del que sabía que sería difícil huir”, explica. “Pero Fisher ahora no es más que un borroso recuerdo, y todo el mundo me pregunta: ‘¿No te preocupa encasillarte como un psicópata?”. Sobre todo su madre, ¿no? “Honestamente, creo que a mi madre le reconforta más la idea de que liquide a tipos malos que bese a tíos negros [se refiere a su novio en A dos metros..., interpretado por Matthew St. Patrick]. Aunque cueste creerlo, aquello era como un doble tabú en Estados Unidos. Mi abuelo alquiló un descodificador para ver A dos metros…, y en el capítulo en que Fisher al fin acepta ser gay, lo arrancó y lo tiró por la ventana. No es broma. Creo que sólo me di cuenta de que mi familia estaba horrorizada con el hecho de que interpretara a un gay cuando regresé a casa de mi madre tras la primera temporada de Dexter. Con A dos metros... su reacción fue más bien tibia: ‘Oh, has conseguido un papel en una serie, nos alegramos por ti’. Pero cuando volví con Dexter fue como: ‘¡Es genial, nos encanta!’. Es irónico, pero en EE UU la gente está más dispuesta a abrazar a un psicópata asesino que a una persona que busca mantener una relación saludable con alguien de su mismo sexo”.

Dexter rompe otro tabú, el de la sangre, aparentemente intocable en la era del sida. Algo que también hemos visto en True blood, la serie de vampiros concebida por su amigo Alan Ball. “No creo que se deba sólo a la paranoia por el VIH, sino al miedo a la mortalidad, al hecho de enfrentarnos a una realidad inevitable. Eso es algo particularmente presente en la cultura de Los Ángeles, donde la gente hace todo lo posible por preservar su juventud”.

Mientras unos aplauden la endiablada dinámica de Dexter, otros denuncian su sadismo. Carpenter responde: “Somos conscientes de algunas críticas, pero esto es puro entretenimiento; y como tal lo entienden los fans. Si crees que Dexter te va a influir hasta el punto de quebrantar la ley o cometer algo inmoral, entonces probablemente no deberías salir de casa o ver la tele, porque cualquier noticiario resulta mucho más gore que esta serie”.

Dexter se emite en Fox los lunes, a las 22.20





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