Viernes, 30 de Julio de 2010
 
Opiniones

Subida a la parra
 

Belén Esteban, durante su aparición televisiva después de operarse

No me malinterpreten más de la cuenta si les digo que de la Esteban, como del cerdo, es aprovechable casi todo. Desde su protésico costillar, reconvertido ahora en tuneado tabique nasal, hasta sus más sonadas ausencias. Y si no que se lo pregunten a la mismísima María Teresa Campos, esa profesional de reconocido prestigio que el pasado sábado, obligada sin duda como lo estaba por las franquiciables circunstancias de su querida Telecinco, se las vio y se las deseó para sacar adelante como pudo el especial dedicado a la de San Blas en una tarde en la que, contra todo pronóstico, la Esteban brilló como nunca por su inexcusable ausencia.

Sin "princesa del pueblo" que echarse al corrillo, el programa de la Campos terminó resultando un sinsentido de principio a fin. De nada sirvieron las nocheviejunas anécdotas de Parada, ni los verbeneros numeritos musicales metidos con calzador, ni el absurdo homenaje a una encantadora viejecita de discutible talento, ni las buenas intenciones del resto de tertulianos, ni las inevitables referencias a la pobre Marisa Naranjo, ni, por supuesto, todos esos vídeos mil veces vistos y exprimidos sobre la vida y milagros de la ex de Jesulín. Al final, y por mucho material de relleno que intentaron meterle al asunto, la Esteban acabó dando la campanada una vez más al dedicarle un sonoro plantón a una María Teresa Campos a la que se le adivinaba de lejos lo mosqueada que estaba. De ahí tal vez que a la veterana presentadora le diera por recordar desde la distancia a tan barrioaltanera señorita que fue ella y no otra la primera periodista que la entrevistó en la tele en riguroso directo cuando esta "madre coraje" de baratillo todavía no era nadie (o cuando todavía era alguien, y no una grosera caricatura de sí misma).

La verdad es que después de lo del sonrojante duelo a muerte con Peñafiel (viejo amigo por otro lado de la Campos), a Belén Esteban tan sólo le faltaba lo de las uvas a pie de campanario en plena Puerta del Sol para terminar de subirse a la parra y creerse el ombligo de España. Visto de ese modo, y comprobado el mucho espacio que dedicaron esa misma noche los Informativos de Vasile a tan prescindible noticia, mucho me temo que con las campanadas de Telecinco, más que entrar en el 2010 o en una nueva década, hemos terminado aterrizando de lleno en el Año Uno de la Era Esteban ¿No decían que la crisis iba para largo? Pues a ver cómo salimos de esta.


Fuente: Fernando de Felipe – LA VANGUARDIA, 4 de enero de 2010

Comentarios (0)


No hay comentarios
Añadir comentario
© televisiones · 2006